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CONVOCATORIAS

CONVOCATORIAS

Martes 5 de junio
21,30 h. Café-Bar Damajuana (c/ Francos, 18; Jerez de la Frontera)
Presentación del libro El inicio del mundo,
de Manuel J. Ruiz Torres
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Miércoles 6 de junio
18,00 a 21,00 h. Feria del Libro de Madrid, Caseta 343 (Parque del Retiro)
Mariano Rivera Cros: firma de ejemplares de sus libros Célula polen y Acuario blues
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1 de junio de 2012

Faelo ha muerto


                No, no me arrepiento de nada… Con esta frase, que tomara prestada a Edith Piaf, inició su discurso Rafael Esteban Poullet, cerrando el homenaje que, hace poco más de un año, le fue tributado en El Puerto de Santa María, ciudad natal del poeta. Hoy, cuando el verano asoma sus colmillos y el Sur traga sus lágrimas, abre las puertas junio y se cuela la muerte, no sabemos si enamorada, como dijo Miguel Hernández, o infame, innoble y maldita, poniendo del revés otro verso, éste de García Lorca, que motivos tenía para presentir su zarpazo.
                Esta noche preñada de calor y sulfuros, la muerte se ha llevado a Faelo. Con su último aliento, se ha cerrado una página bellísima, una de las más bellas en efecto de este rincón de Hispania, donde él resistía como un gladiador, negándose a aceptar que la era de Augusto había dejado paso a un cristianismo feudalizante e inquisidor, derribando el altar de los antiguos dioses y tirando por tierra una cultura a medida del hombre. Egipto, Grecia, Roma, servían a sus sueños un escenario lírico, que él llenó de poemas: Poemas Sacros y Profanos (1989), Et in Arcadia ego (2001), El lecho pródigo (2008) y Papiros de Tebas (2011). Y una novela, Yo, Juan, el discípulo amado, brillante y polémica, que fue llevada al cine.
               Era un sabio Faelo, más allá de los versos y aquella arquitectura sencilla y magistral que su obra esplendía. Incrédulo, hipercrítico, desengañado a veces y otras tantas apasionado, había hecho de la heterodoxia un estilo de vida, una forma elegante de estar en el mundo, sin molestar a nadie ni aceptar el enojo de las insidias, pompas y vanidades del oscuro parnaso que nos tocó vivir y padecer.
Humanismo, hedonismo, lenguaje -escribimos en cierta ocasión-, son las fuentes fundamentales donde bebe la lírica de Faelo, tributario de una filosofía, una ciencia, un arte, una política, de cuya semilla ha crecido y fructificado el árbol de la Utopía. El lenguaje, pulcramente bruñido y refinado siempre, nos conduce al común territorio de la experiencia, eso sí, trascendida por el irrenunciable ejercicio de la razón, sin la cual el placer no sería posible ni, desde luego, humano.  
Pero, por encima de todo, que ya es mucho, era Faelo un hombre singular, un espíritu puro, acaso el de algún caballero del viejo ordo equester romano, investido de una nobleza poco o nada común, capaz de refrescar con gestos y palabras esta atmósfera tóxica que se respira en los mentideros de la literatura.
Hoy, la muerte enamorada o la vida desatenta, nos han privado de él y la luz que irradiaba. Se ha ido en un momento en que el bárbaro incendia las últimas columnas de un mundo condenado a más de cien años de soledad. Sus cenizas, con las de la cultura, que tanto amó, rubrican una era de utopías, ahora más desvalidas, tras su óbito. Y en todo caso, como antaño cantó García Lorca, tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,/ un andaluz tan claro, tan rico de aventura…
Sit terra tibi levis (que la tierra te sea leve).
Y hasta siempre, compañero.

© Domingo F. Faílde, 2012

30 de mayo de 2012

Antonio Flor presentó su libro "Ruta de Falla"


                Un Falla idealizado toma las riendas de la narración y, suplantando al autor del libro, emprende un largo paseo por el que podríamos denominar Cádiz eterno, si existiese la eternidad; pero, no siendo así, la historia ocupa el sitio de tan grave concepto y el ayer, con el hoy y el mañana más inmediato irrumpen en el discurso con un resultado evidente: mostrar a los lectores una visión de la ciudad, desde dentro, y reivindicar el gaditanismo de este músico genial, a quienes muchos, a causa de su amistad con García Lorca, con quien compartió la pasión por el cante flamenco, y sus largos años de residencia en la ciudad de la Alhambra, tienen por granadino. Luego vino la guerra, el compromiso o no y el exilio, el oscuro retorno a la España negra… la historia, en cualquier caso, contada en el lenguaje de la vida.
                Esto fue lo que se propuso Antonio Flor Borrego al escribir Ruta de Falla, un doble itinerario, que siempre conduce a la misma meta: la devoción al arte. Sin él no se explica la obra del maestro ni aquella desusada meticulosidad con que fue componiendo su Atlántida.
                Josela Maturana, autora del prólogo fue la encargada de efectuar la presentación en Jerez y lo hizo con la misma pasión y complacencia estética con que escribe un  poema, dejando constancia de su maestría. Luego, el autor del libro fue glosando, una a una, las rutas que le dan título, evitando cualquier incursión en lo convencional y académico, para mostrarnos un Falla entrañable, trasunto suyo acaso, y una ciudad pletórica de luz, historia y belleza.
                El acto concluiría con un breve –al menos, supo a poco a los numerosos asistentes- recital de canciones a cargo del propio Antonio Flor, que hubo de repetir y sumar y, en fin, firmar ejemplares.

Redacción.-

27 de mayo de 2012

"Salmo de tu cuerpo" y "La permanente costumbre del adiós": Isabel Blanco Ollero presenta su poesía


                Isabel Blanco Ollero (San Sebastián, 1958 y residente en Pamplona desde 1984) presentó anoche en Jerez sus dos últimos libros, Salmo de tu cuerpo y La permanente costumbre del adiós. La lectura, tras las palabras de presentación, que estuvieron a cargo de Domingo F. Faílde, fue seguida con interés por los asistentes, pues no en vano la autora goza de gran proyección como representante de la poesía navarra.
                Ambos libros comparten una misma temática, aunque considerada desde distintos puntos de vista. Más que poesía amorosa, la que alienta en sus páginas es una poesía sobre el amor y todo cuanto, ligado a él, media entre el despertar de la pasión amorosa y su final, el desamor, que, según la poeta, ha de considerarse como un reinicio, una actualización del sentimiento y una nueva relación en que concretarlo.
                Parten los dos del mito de Ariadna y Teseo, con quienes la voz lírica recorre las diferentes fases del proceso amoroso (enamoramiento, erotismo, deseo, generosidad, dolor, desengaño, resignación…) y reflexiona sobre temas como la igualdad y la desigualdad en la relación amorosa, el respeto al otro y la violencia de género, para –en palabras del profesor Tomás Yerro, entonar un canto jubiloso, sobresaltado y exaltado, al amor, aunque no exento de dolor en ocasiones.
                La música, la voz y la magia de Antonio Flor Borrego e Inma Márquez pusieron fin al acto, interpretando, entre otros temas muy aplaudidos por el público, canciones de Lluis Llach y un poema de Dolors Alberola.

Redacción.-

26 de mayo de 2012

Encuentro de poetas por la paz


                Una canción de Raimon, allá por los 60 –y qué poco parece haber llovido desde entonces-, decía que la paz, algunas veces, solamente era miedo. Si llevaba razón –eran tiempos terribles-, poco o nada tenía que ver con la lectura poética que ayer, por la tarde, antes de la pitada ritual y el rito futbolero que duerme las conciencias, reunió a un grupo bastante numeroso de poetas, cantautores, amantes de la poesía y público general en el bar La Trocha, sito en el corazón de Jerez. El acto –Por la paz, era el lema- había sido convocado por la asociación Argónida, en el marco del VI Festival Internacional de Poesía “Palabra en el Mundo”.
                Los poetas que intervinieron con poemas propios y los que optaron por los de otros autores se expresaron con libertad, sin miedo ni reservas, conscientes de que la voz y la palabra, que tanto esfuerzo costaron, no se piden: se defienden. A golpe de poema y a golpe de canción.
                Dolors Alberola, Josefa Parra, Maribel Tejero, María Centeno, Julia Bellido, Antonio Apresa, Manuel Montero…, entre otros, encendieron una antorcha en el véspero y se hizo la luz.

Redacción.-

23 de mayo de 2012

Manuel Montero, lectura poética "con los pies en la tierra"


                Con los pies en la tierra es el título que engloba los poemas inéditos leídos anoche por Manuel Montero. El acto, celebrado en Damajuana, dentro del ciclo Versos en plenilunio, convocó a un público muy numeroso, que rebasó el aforo del local.
                La poeta Josefa Parra presentó al autor, destacando, por una parte, los rasgos esenciales de su personalidad y, por otra, su trayectoria literaria, haciendo hincapié en los hitos que fueron marcando su formación.
                Manuel Montero, que confesó ser ésta la primera vez que leía sus versos en público, lo hizo con plausible veteranía: introdujo sus textos sobriamente, los ordenó con sabiduría y los leyó con voz firme, sin grandilocuencia ni afectación, apostando por un tono directo y confidencial, que convenció al auditorio.
                Era en esto coherente con su poética: una dicción cercana, sin por ello caer en lo pedestre, discreta musicalidad, tanto en los metros clásicos como en el verso libre, y un lenguaje sencillo, extrañador acaso por la suavidad, incluso en los temas más comprometidos.
                Comenzó su lectura con una geografía sentimental o retrato poético del entorno, con hermosas escenas y paisajes que, poco a poco, fueron dejando paso a las grandes preguntas y a esas incógnitas imposibles que el autor, con habilidad, despejó con sutil ironía y un límpido sentido del humor.
                Señalando los bloques o capítulos establecidos por el poeta, la música del joven cantautor sanluqueño Raúl Guerrero elevó, aún más, si cabe, la temperatura estética y emocional de la noche, con magníficas baladas y una voz portentosa.

Redacción.-

20 de mayo de 2012

Mariano Rivera presentó "Acuario Blue" en Madrid


El viernes, en Los diablos azules, de Madrid, tuvo lugar la presentación del libro Acuario Blue, del poeta Mariano Rivera.
Las palabras preliminares estuvieron a cargo de Fernando Sabido, que destacó los poemas de denuncia social y los relacionó con la esencia de las letras de los cantautores citados al comienzo del libro: Leonard Cohen, Bon Dylan y John Lennon.
Intervino seguidamente el autor, que declamó su obra a la manera teatral, ora alentando a los jóvenes actuales a la revolución, ora ebrio total en los poemas de violencia de género,  ora cínico, mordaz y desenfadado en los poemas que abordaban la relación de pareja.
Fue, sin lugar a dudas, una noche afortunada, en la que las palmas terminaron por ser eléctricas y subieron la tensión voltaica de la poesía, en franca batalla con los poderes empeñados en amargar la existencia a un pueblo que bastante tiene con vivir porque ya es bastante.
Acuario Blue, en opinión del propio poeta inicia una nueva etapa en la obra de éste y trata de desvelar el diálogo del Hombre postmoderno con su presente, al tiempo que explora, casi en exclusiva, las nuevas y diversas relaciones sentimentales de la existencia cotidiana, entre otros asuntos que definen y explican el turbulento arranque del siglo XXI. El libro está prologado por Leopoldo María Panero: El hombre es tan sólo una mentira que se llama filosofía, afirma.

Redacción.-

"Sobre la oscuridad", ayer en Cádiz


                La poesía no es nuestra –dijo Dolors Alberola al comienzo de su intervención-, somos acaso meros receptores, como si, de pronto, se nos posara un pájaro en el hombro y lo dejásemos estar. Poco antes, en sus palabras de presentación, Domingo F. Faílde había hablado de la memoria, unificadora del tiempo, y la función vivificadora de la poesía: en la palabra resucitamos lo ardido, encendemos de nuevo lo que ya se ha apagado, derribamos el muro de la muerte y llevamos el latido de la vida a los dominios de la oscuridad.
                Así daba comienzo la presentación en la capital gaditana de Sobre la oscuridad, protagonista del acto celebrado ayer, por la tarde, en Alejandría, Libros & Café, en pleno centro de la ciudad, ante un auditorio que fue creciendo, poema a poema, hasta llenar el establecimiento que cuida y dirige Dina El Ghoulbzouri Torres. La poesía, mi poesía –advirtió la autora- puede ser triste a veces, porque la vida lo es; nos salvamos de la tristeza regresando al origen, viajando en la memoria por el paraíso perdido. Dicho lo cual, condujo a los oyentes al mundo de su infancia, contrapunto luminoso de la oscura realidad de la historia. La lectura de los poemas, sabiamente contextualizados por la poeta, fue seguida con gran interés.
                Puso punto final Antonio Flor, cantautor gaditano, también poeta y escritor, que supo rubricar con voz y música una velada mágica, a pesar de un suceso anecdótico –acaso debimos decir esperpéntico- que obligó a efectuar una pausa, tan larga y tamborileada como la procesión que por allí pasó, con desprecio total a la ciudadanía. Spain is different, desde luego. Menos mal que el cantante, con oficio y habilidad, recompuso el ambiente y cerró con poemas de Dolors Alberola y Josela Maturana y la hermosa T’estimo, de Lluis Llach. Memorable.

Redacción.-

18 de mayo de 2012

Josela Maturana: políptico -poético- de la noche en Jerez


Anoche, en el patio del Damajuana, encendido como la primavera, tuvo lugar una lectura poética de Josela Maturana, a la que asistió numeroso y entendido público, escritores, pintores, músicos, amigos y amantes de la literatura en general.
En el sentir de todos, fue un placer escuchar de boca de la poeta el nacimiento de sus nuevos poemas, escritos para la velada –dijo- y parte de un proyecto literario, todavía en fase de elaboración, del cual regaló a sus oyentes un excelente anticipo, jalonado de hallazgos audaces e ingeniosos, metáforas innovadoras e ideas, en fin, escalofriantes por su hermosura.  
El Políptico de la noche en Jerez –así se titulaba- es una entrega de doce poemas largos, de versículos largos también, algunos incluso en prosa, en los que la poeta, con singular maestría, rinde homenaje al arte y lo extrapola a la realidad, a partir de los lienzos, los textos literarios, la música, etc., ya sea para celebrar la esperanza de un mundo que, a pesar del dolor y los cataclismos, siempre prevaleció, ya para iluminar con la luz, el color y la palabra el sombrío escenario del presente.
La condición del amor es eterna, afirmó: aparece el amor y todo tiene sentido. El amor, en efecto, en su acepción más amplia y filosófica, es acaso el motor de estos poemas, que acaban, sin embargo, con un retrato de la soledad, a través de los pinceles de Edward Hopper, en un gesto de serena complicidad con la condición humana, redimida una vez más por el arte.
Todo un ir y venir de magia en la voz, que tuvo atrapado al público hasta el final, con el hermoso cierre de Antonio Flor, cantautor que inundó la sala con sus canciones bilingües. Si la obra de Maturana ya era, por sí y como lo demuestra su brillante currículo –glosado previamente por el poeta Domingo F. Faílde-, digna de admiración, anoche consiguió llagarnos, perforarnos el alma con este nuevo impacto de delirio y acierto.

Redacción.-